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Recursos y Tips

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Lo que me gustó y lo que no, de la XII Larga Noche de Museos de La Paz.

Considerando que hacía un año estuve por esas mismas calles de La Paz haciendo los primeros contenidos para este blog, me vi en la necesidad de regresar por la ciudad maravilla ni bien vi la posibilidad de ir a vivir la Larga Noche de Museos.

El 2017 estuve dándole vueltas al centro de Santa Cruz de la Sierra en este mismo evento.  Ahí renacieron mis esperanzas de poder ver mayores ambientes culturales y artísticos, que son los que creo fundamentales para lograr cambios en nuestra sociedad boliviana. Algo cambió este 2018. Con la previa experiencia visitando varios museos peculiares en La Paz, quería ver con qué otra locura me encontraba en esta que veía como mi gran oportunidad de explorar lo que no pude ver antes.

Como siempre, quiero mostrarles algo bueno y algo malo, así como para reflexionar. Este es el contraste de lo que yo, libre e independiente opino en base a mi experiencia en la XII Larga Noche de Museos de La Paz.

 

PÚBLICO PARTICIPATIVO

Ese frío sábado en el valle de Chuquiago Marka, los paraguas, abrigos y chalinas fueron los mejores aliados para el público. Éste ya tenía la invitación a visitar la ruta de museos desde las 15:00. Nosotros salimos a explorar pasadas las 18:00 y nos dirigimos a la Calle Jaén.

Estos son los curiosos que caminaban por el Observatorio San Calixto.

 

La gente hacía filas larguísimas para poder visitar los museos que exhiben en esa zona. Se notaba claramente un gran deseo de participar en esta nueva versión de la Noche de Museos. Además, muy cordiales todos los que nos ayudaron a llegar a las calles que no conocíamos. Hay voluntad. Y el público, participa y mucho

VOLUNTARIOS Y CONTROL

Para poder controlar grandes números de visitantes que no suelen estar en esta movida diariamente, habían voluntarios en cada uno de los museos que nos recibían desde la entrada. Al entrar a ellos, cada persona se iba convirtiendo en una rayita en un cuaderno en el que asumo, era para llevar un conteo de las personas que visitaban cada museo. Al menos en 3 de los que entramos, se repetía el caso.

Además, eran encargados de anunciarnos cuando en ciertas muestras, las fotografías de cualquier tipo eran prohibidas. Cada museo tiene su razón y hay que cumplir esas reglas.

Las noticias al día siguiente informaban que unos 200 guías y 1.200 funcionarios de la alcaldía trabajaron durante esa noche para poder hacer de este evento algo memorable en su versión número 12, que tuvo 27 circuitos de visitas.

 

INTEGRACIÓN DE SERVICIOS

Como mi viaje fue una realidad pocos días antes del evento, realmente no tuve tiempo de empaparme más de la movida paceña para esa noche. Días después, me enteré de cómo esta actividad tenía tanta integración de servicios. Para empezar, la aplicación Jiwaki del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz tenía un detalle del contenido de cada uno de los museos, espacios culturales y actividades para ese 19 de Mayo.

Los ya famosos buses Puma Katari se unieron a esta fiesta cultural. Tenían una ruta para llevar a los ciudadanos a visitar museos, facilitando así la llegada de más gente a su circuito.

 

MUSEOS DE ‘DE TODO’

Algo que no es exclusivo del evento, es la gran cantidad de museos y espacios culturales por doquier. La ciudad se da el lujo de ser la capital iberoamericana de la cultura y no es para menos. La Paz tiene centros de investigación, galerías de arte, fundaciones y claro, embajadas que aportan con atractivos que llenan de curiosidad al visitante.

Entre los que me llamaron la atención estuvo el Observatorio San Calixto y su Museo Pierre Marie Descotes. Tenían un archivo de sismos desde 1913 en Bolivia y todo el equipo metereológico, astronómico y sísmico para desarrollar este trabajo. Salí del lugar creyendo que La Paz cualquier rato tiembla y al suelo.

Otro que disfruté visitar fue el Museo Tambo Quirquincho. Me llamó la atención la muestra fotográfica ‘La china morena.’ Una exposición de la memoria travesti de las chinas morenas que participan en la entrada folklórica del Gran Poder en La Paz. Resulta que las chicas eran unas CELEBRIDADES. Su participación en esta festividad folklórica ha sido rescatada y valorada por el Colectivo LGTB. Una sala que se llenaba de visitantes. Lo importante de mostrar diversidad.

*Hay muchísimos otros espacios que no pude visitar pero les dejo el dato por si alguna vez van a La Paz: El museo de Textiles Andinos y Bolivianos, El Museo Olímpico Boliviano, El Museo de la Biblia, El Museo Casa de Murillo (que cuentan cada cosa tenebrosa de este museo), el Salón de Cecilio Guzman (el artista del Billete de 10 Bs.) Y El Museo del Aparapita.

 

CALLES CON ARTE Y CULTURA

Parte del disfrute de recorrer las calles en búsqueda de museos, es toparse con arte y cultura. Entre el centro de La Paz y Sopocachi habían varios vendedores ambulantes. Muchos de ellos con comida o bebidas tradicionales bolivianas. Algo así como el toque para una linda noche cultural. También vimos un artista haciendo un mural maravilloso en una pared pública:

La música y danzas que pude ver en directo, fue a los magníficos afro-bolivianos. Es que donde están se llevan la atención de todos. Sobre todo, su música como que te obliga a bailar. Además de ellos, habían performances, exposiciones y exhibiciones en algunos cafés y espacios de arte. Como para no perder el hilo cultural y artístico ni en el descanso.

 

Pero no todo fue hermoso. Es más, lo que nos limitó de poder ver más espacios y yo, poder sacar fotos fue lo siguiente:

EXCESO DE PÚBLICO

Tal vez la constancia de 12 versiones de este evento, ha hecho que la participación del público sea tanta. Pero habían museos con filas interminablemente largas.  Lo cierto es que si es una Larga Noche de Museos y vas a quedarte más de una hora haciendo fila para entrar a uno, realmente no hay chance de poder aprovechar el resto de actividades con un poco más de calma.

Hablo desde mi perspectiva de visitante y ‘turista’ en La Paz. Si realmente uno no conoce la movida cultural de la ciudad, podrías quedar atrapado en el tiempo esperando para entrar a un museo que deseas ver. Yo opté por seguir el camino y dejarme sorprender por lo que encuentre deambulando por las calles. Que no fue mucho.

‘VAMOS SALIENDO’

Está clarísimo que es una noche con mucha gente visitando museos, pero creo que no se puede apresurar al visitante a que vea una obra expuesta. En dos de los museos que logré visitar, los voluntarios nos decían que debíamos apurarnos a continuar con el recorrido para dar espacio al resto. Eso es totalmente entendible, pero ¿En qué rato voy a leer lo que ustedes me proponen leer en sus paredes?

En el siguiente video, se puede percibir la agilidad con la que debíamos continuar camino. No me era posible ni leer el contenido de las etiquetas de cada elemento:

 

Ojo, con lectura no solamente me refiero al texto escrito que hay en algunos recorridos, si no a darse un tiempo para leer una obra, una foto, una muestra audiovisual. No puedo decir que disfruté realmente un museo, si no me doy el tiempo de tratar de entender lo que me están mostrando.


La noche se fue tremendamente rápido. Entre disfrutar los museos y su información o fotografiar y hacer contenido, preferí disfrutar. Creé este post con las pocas fotos que pude sacar en algunos museos, sobre todo desde afuera.

No pude llegar a entrar a los museos que deseaba porque todo estaba muy lleno. A eso agreguemos un incidente que me suele pasar en La Paz: MAL DE ALTURA. Así que tuve que finalizar mi noche antes de lo esperado.

Mi post en las historias de Instagram. – @elhadopropico

Desde que supe de la Larga Noche de Museos en Santa Cruzel 2017, me llamó mucho la atención esta actividad. Este 2018 quise irme a ‘la noche’ con más experiencia del país. Tal vez el 2019 esté visitando una ciudad donde todo esté empezando. ¿Quién sabe?

Pero para no dejarlos con sabor a poco, los invito a visitar dos posts de la ciudad maravilla para que se animen a visitarla: 12 lugares obligatorios en La Paz y 9 experiencias inusuales en La Paz.  Y con eso me resta decirles que nos vemos en un próximo destino, camino…hacia El Hado Propicio. 🙂

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Finca La Víspera, una experiencia orgánica de comodidad, olores y sabores.

Hay rincones que coquetean con tus sentidos cuando simplemente te los mencionan. Surgió el nombre de Finca La Víspera como posible lugar de hospedaje en Samaipata. A mi se me activó el 3er, 4to, 5to ojo, todos los chakras saltaron y hasta el 9no sentido me decía que debía hacer lo posible por quedarme allí.

Ya había visitado el lugar previamente en una tarde muy ágil. Solo pude comer un sandwich y una taza de té cítrico. No estuve más de 1 hora, pero bien recuerdo que siempre tuve la voluntad de regresar. Esta vez, fue esa oportunidad de hacer la voluntad una realidad.


HOSPEDAJE

Más o menos a las 13:30 llegué a Samaipata. Me fui con las dos mochilas encima caminando unos 17 minutos desde la plaza hasta La Víspera. Un poco del frío común en invierno en el lugar. Yo llego todo emocionado. Un grupo de perritos me ladran y entramos en confianza al instante. Me recibe una de las chicas que trabaja en el lugar y me entrega la llave de mi habitación en El Mirador.

La planta baja del lugar fue mía. La habitación con dos camas que daban directamente a un paisaje entre montañas espectacular. A ello se le suma un delicioso aroma de flores naturales que decoraban la mesita donde estaba el reglamento y el menú del Café Jardín. Una cocina con todo equipado: agua, calefón, heladera, además de una hamaca que me propuse a utilizar en los días de mi estadía.

El Mirador también tiene un espacio con una pequeña parrilla y un asiento de cemento que acompañado de una maceta llena de suculentas. A mi la cara no se me borraba de felicidad. Para mi era un lujo.

Despertar temprano para estar a tiempo para el desayuno no fue mucho problema. A las 7 de la mañana el intenso aroma a lavanda invadía la habitación. La mágica energía de Samaipata no me hacían sentir el frío de invierno. Luego de una ducha de agua caliente, me voy a disfrutar del desayuno.

CAFÉ JARDÍN – DESAYUNO

Ya tenía un buen presentimiento por la pasada experiencia comiendo en el lugar. Pero creéme, volví para que me sigan sorprendiendo. El pan integral es hecho una vez por semana por las chicas y el jugo de naranja de mi primer desayuno es resultado de la cosecha de la finca.

Una deliciosa mermelada de mora, un revuelto de huevos con queso, mantequilla y café con leche fueron mis energizantes de mi primera jornada en Samaipata. El segundo día decidí variar por pan blanco, jugo de aloe vera y una infusión de cítricos llamada ‘Sol de Atardecer’. El lugar es el espacio común donde hay juegos para niños y adultos, wi-fi, libros e información turística.

HUERTA Y HERBOLARIO

Me metí entre la huerta a sentir los olores y diferentes texturas de las verduras. La verdad esto de ser vegetariano me ha enseñado mucho pero aun así no soy un experto en vegetales. Lo bueno de esto es que el grupo de trabajadoras de La Víspera eran tan tremenda buena onda conmigo que tuvieron la paciencia de explicarme su forma de cosecha y conserva para hacer condimentos, para la comida de todos los días y para el herbolario.

Nunca había comido tantas flores. En realidad, nunca había comido flores en mi vida. Siempre hay una primera vez ¿no? Sentí sabores dulces, ácidos, salados, fuertes y suaves. Begonia, Pedro Segundo, Jazmín, Flor de Achicora, Rúcula Silvestre, Caléndula y unas cuantas más fueron las que pasaron por mi paladar y que están disponibles para ser degustadas por cualquiera que sea huésped del lugar, además de tener el acceso a la huerta y cocinar con vegetales orgánicos en cualquier momento.

El herbolario tiene una gran cantidad de infusiones, chutneys, mermeladas, condimentos y salsas listos para los pedidos que reciben en La Víspera o para ser adquiridos por cualquiera que visite el lugar. Una bomba de olores y sabores es lo que es este lugar. Eliana me atendió con la mayor amabilidad posible para explicarme el proceso de elaboración y hasta sus productos favoritos. Me sentía en casa.

El Trono

En la parte de atrás de La Víspera vive la pareja de holandeses que fundó el lugar.  Más allá, está el sendero que te lleva a El Trono. Este rinconcito en las alturas lleva el nombre muy bien puesto. Ni tan cerca ni tan lejos de la casa principal, El Trono es un perfecto lugar para compartir en pareja o en solitario. Un asiento de piedra con techo te da la posibilidad de apreciar el paisaje de Samaipata, sentado y con sombra. Aquí estuve una media hora pensando en la nebulosa antes de ir a almorzar.

Esta es la vista exacta desde El Trono. Al lado izquierdo está el pueblo de Samaipata. Abajo se puede ver el Café Jardín.

CAFÉ JARDÍN  – ALMUERZO

La carta es amplia y es realmente un goce poder elegir comida en su gran mayoría vegetariana y orgánica. Tuve la oportunidad de probar dos platos en mi estadía. El Omelet de Verduras viene con una gran variedad de hierbas y verduras frescas, huevo, queso gouda y  chutney de mango. La decoración de flores fue el toque perfecto para darle un excelente sabor. Tremendamente recomendable.

El concepto de comida es Slow Food (comida lenta), ya que las hierbas y flores se seleccionan en el momento para el plato escogido. La preparación es también lenta pero vale cada segundo de la espera. El segundo plato que pude probar al siguiente día fue Pasta con Pesto, que además de tener un excelente sabor, mi compañía fue la huerta, un sol tenue y los sonidos de la naturaleza. Digan o no que esto es un paraíso.

PARQUE NATIVO

Mis días en Finca La Víspera estaban llegando a su fin. Me propuse pasar toda una tarde en el lugar disfrutando la vista, una hamaca y los distintos aromas y flores que hay en sus jardines. Valió cada segundo de mi tiempo.

No llegué a caminar por exactamente el lugar donde se encuentra el Parque Nativo, pero solo bastaba cerrar los ojos y escuchar algunos sonidos de la naturaleza o algunos animales que habitan el lugar. Hay ardillas, iguanas, erizos, zorros y hasta dicen que es posible encontrar venados andinos en el lugar. 😮


Si me piden dar una recomendación, creo que no necesitan más que sentir mi emoción al escribir de este rincón del mundo que tiene un pedazo de mi corazón. Da gusto visitar estos espacios que además de ofrecer hospedaje, te dan la oportunidad de vivir una experiencia responsable, sana y bella. 

Gracias a Eliana, Marcelo  y todo el equipo de Finca La Víspera por hacer de mis días de estadía muy felices y memorables. ¡HASTA PRONTO! <3

Hay distintas cabañas, paquetes de servicios, promociones y más. Para poder tener la mejor información personalizada revisa la nueva página web de Finca La Víspera. Está con la mejor pinta 😉 http://lavispera.org/

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Ligera guía Veggie & Vegan en La Paz

Como ya lo comenté por ahí, para desgracia de algunos y alegría de otros, las recomendaciones de comida en cualquiera de los destinos que visite será vegetariana y vegana. Así que con este post con algunos platos y exquisiteces que probé en La Paz, doy por inaugurada esta sección de comida durante un viaje.

En la ciudad de La Paz no pasé hambre, eso no significa que las opciones sin carne estén en todas partes. Aún así, con una ligera búsqueda, pude encontrar varios lugares donde la comida no necesariamente llevaba carne o ya tenían las opciones vegetarianas o veganas listas para comer. Aquí les van unos cuantos.

Salteñas.

Simplemente no podés venir a Bolivia y no probar Salteñas. Son parte tan importante de la gastronomía boliviana, de festejos, agasajos y hasta curan resacas.

Para los que no comemos carne, puede ser un poco más complicado encontrar su versión vegetariana o vegana. Para mi agrado, encontré algunos lugares en La Paz donde pude darme el gusto de comer una deliciosa salteña vegetariana. Esta de la foto, es de ‘Paceña La Salteña’ que tiene cuatro locales en La Paz y uno en El Alto.

Es definitivamente deliciosa y no hay que pedirla con anticipación, las tienen preparadas y listas para todo el público.

Coordenadas: Sopocachi: -16.509309, -68.127483 Miraflores: -16.496603, -68.123696 Centro: -16.498932, -68.133245
Costo: 6 Bs cada salteña. Un jugo puede costar 4 bs.

Sopa de Maní.

Otro de esos platos unificadores de esta nación. La sopa de maní que con el tiempo ha ido tomando relevancia internacional, es un plato tipiquísimo de Bolivia y a pesar que muchos lo preparan con huesos o con algunas partes del pollo, hay versiones vegetarianas y veganas.

Esta sopa de maní vegana, fue deliciosa. La preparan con leche de almendras y es perfecta para esos días de clima lluvioso. El lugar donde podés encontrarla es el Snack Vegs que queda en la zona sur de La Paz. La atención perfecta y además tienen varias opciones más de jugos, sandwiches y también salteñas de lentejas.

Coordenadas: -16.540860, -68.080482
Costo: 10 Bs

Sopa de Chairo

Una de esas delicias de esta región es otra sopa. Ya sea por el clima o por el simple deseo de comer una sopa con un sabor diferente al que estas acostumbrado, esta opción vegetariana no la deberías dejar fuera de tus opciones veganas para comer.

No es que el plato grite por si solo que es vegano, ya que su preparación original incluye carne. Pero la que yo probé no tenía. Esta sopa fue un almuerzo en el Mercado Lanza, donde además de tener sopas para el almuerzo, muchas de las ‘caseras’ ya se han acostumbrado a la demanda de platos vegetarianos y varias ya tienen su opción libre de carne. De todas formas no está de más preguntar si tiene carne, pero asumo que por economizar, muchas cocineras no la incluyen en la sopa.

Chuño, papa dulce, hierbabuena, papa, cebolla, arvejas, habas, zanahoria, son algunos de los ingredientes con la que se hace esta tradicional sopa andina. En realidad, la palabra Chairo significa sopa con chuño en aymara.

Coordenadas: -16.495111, -68.137057
Costo: 3Bs. Un almuerzo puede costar entre 12 a 15 Bs.

Spaguetti

La típica opción del ‘backpacker’ es pasta. Ya sea que alguien te hospede, cocinés en el hostal donde estás o vayás a un restaurant, siempre la pasta va a ser parte de la lista de comida que te va a sacar de apuros.

En esta ocasión me di un gusto italianísimo, ya que el restaurant es atendido por italianos y el resultado de la comida tiene sabor a experiencia. El lugar se llama ‘Il Viandante’ y está ubicado casi al lado de la portada del Montículo.

Su menú tiene varias opciones vegetarianas. Desde lasagnas, canelones, tortellinis y ravioles, hasta pizzas y ensaladas. Según los locales es un excelente lugar para comer comida italiana tradicional y personalmente, recomiendo el lugar.

Coordenadas: -16.513240, -68.128123
Costo: El plato de la foto 45 Bs. Hay otros platos desde 50 Bs hasta 65 Bs. Las ensaladas tienen el mismo costo.

La versión vegetariana del día.

En algunos destinos turísticos los restaurantes pueden ser pocos, pero por la regular asistencia de turistas improvisan con una versión vegetariana. Este fue el caso de Tiwanaku.

Este era uno de los dos restaurants que estaban atendiendo cuando llegamos al medio día. A pesar que el otro nos daba una opción más barata con sandwiches de huevo, tenía realmente ganas de comer un buen almuerzo. Al consultar por la carta los precios de algunas opciones sin carne me parecían muy caros (arriba de 50 Bs) y en un lugar con pocas personas, la verdad que es mejor ir a lo seguro.

El almuerzo del día costaba 25 Bs. e incluía sopa, por alguna razón la versión vegetariana no me la entregaron con sopa. Como pueden ver en la foto, el plato tenía arroz, verduras, papas fritas, plátano, huevo y queso frito. Con el hambre que estaba, no cabía duda que era lo mejor que iba a tener para almorzar. El plato no estaba nada mal y las verduras estaban muy frescas.

No es que recomiende en su totalidad el lugar por eso no menciono al restaurant, pero esta es una opción para que los veggies no muramos de hambre. Como ya muchos lo debemos saber, a veces hay que comer lo que hay.

Coordenadas: -16.555576, -68.673930
Costo: 20 Bs. Incluyendo frutas con yogurt de postre.

Buffet Vegetariano

Ya que Sopocachi es la zona bohemia de La Paz, es probable encontrar más lugares vegetarianos en la zona. En este caso visitamos el restaurante Armonía. El lugar está lleno de colores desde la entrada y está arriba de una librería con una infinidad de libros con temática espiritual.

El almuerzo vegetariano es básicamente un buffet. Por el costo podés tener sopa, el plato fuerte, postre y dos opciones para tomar. En esta oportunidad nos tocó un estofado de garbanzo con verduras, una especie de nuggets de coliflor, habían distintos tipos de ensaladas y también pasta.

Lo bueno de esta modalidad para comer es que si no te sentís satisfecho, podés regresar a probar una nueva opción ó repetir. La comida estaba deliciosa y algo que nunca había probado era el refresco de zanahoria, que estaba muy rico.

Coordenadas: -16.555576, -68.673930
Costo: 34 Bs.

La opción ‘deme lo mismo sin carne’

Esta frase nos ha tocado repetirla en varias ocasiones, estoy seguro. A veces no hay más opción que asumir las consecuencias de la causa y en pequeños pueblos hay que adaptarse a la realidad.

Este plato lo comí en Huatajata, a los pies del Lago Titicaca. Te va a tocar improvisar o hacer lo mismo que hice yo en esta oportunidad, cuando visités alguna comunidad con bajo flujo turístico. El pueblo es parte de la costa del lago, por lo tanto casi todas sus opciones de comida son en base a trucha.

El infaltable combo no podía estar listo si no incluye papas fritas, nuestras grandes aliadas. A pesar de la gran mezcla de carbohidratos, es un plato que te va a saciar el hambre y vas a poder continuar tranquilo con el viaje.

Coordenadas: -16.213800, -68.685061
Costo: 35 Bs. (Sí, te cobran eso por esto)

Api con Pastel

Hay delicias que son irresistibles y que se vuelven adictivas. En la ‘Apería Chepa’ ya soy un ‘papito’ y nos tenemos amor mutuo. ¿Cómo no? Si una buena mezcla de api morado y amarillo con un pastel, es la prueba fiel de que la comida, es amor.

Para muchos puede sonar extraño que a la empanada le digan pastel, nombre que se le da a la empanada con queso frita en La Paz. El api es una bebida en base a maíz y maíz morado. Es espesa y caliente, perfecta para ser acompañada con un pastel recién salido del sartén y con un ligero toque de azúcar impalpable.

Perdí la cuenta de la cantidad de veces que fui. Me invitaron tojorí, me yaparon (aumentar gratis) unas cuatro veces y hasta miré unos cuantos capítulos de Caso Cerrado junto a los locales que van a disfrutar esta delicia en el Mercado Lanza.

Si bien es posible comer un api con pastel en un montón de lugares en todo La Paz, creo que los mercados son los que cuentan una mejor historia y sobre todo, están abiertos hasta tarde.

Coordenadas:  -16.494652, -68.137355
Costo: Api con Pastel 7 Bs. Pastel 4 Bs. Api 5 Bs.

Hamburguesa de Quinua

Otra vez de regreso en la zona sur de La Paz, me voy hasta el Café Épico. Un lugar que se caracteriza en tener comida natural, baja en sal y azucar y sobre todo, sin frituras.

Me encanta cuando me puedo topar con comida cotidiana que tiene un toque de Bolivia. Esta hamburguesa hecha de quinua es denominada ‘Golden’, tiene cebolla caramelizada, lechuga, tomate seco y queso, servido en un pan integral.

Estaba riquísima y las papitas le dieron el toque perfecto al almuerzo del día. Además de ésta, hay otras opciones de hamburguesas, paninis y ensaladas libres de carne.

Coordenadas:  -16.540659, -68.085185
Costo: 28 Bs.

Quesumacha

Lo mejor para el final. Esta es una de esas delicias que valen la pena repetir varias veces. No es la primera vez que pruebo este magnífico plato y tampoco será la última.

A exactamente una calle de la Plaza Avaroa, está ‘El Ciclik’ como le dicen los locales. Un restaurante especializado en hacer comida de diferentes partes del mundo. Es más, son como 11 regiones de donde se desprenden diferentes platos que podés deleitarte en este lugar. Además tienen varias opciones vegetarianas y orgánicas.

Este plato llamado Quesumacha es una perfecta mezcla de queso, choclo, habas, ají amarillo, papa y algunas especias tradicionales de la comida boliviana. Un plato que se puede asemejar a un abrazo de alguien a quien amas mucho.

Coordenadas: -16.508950, -68.127540
Costo: 35 Bs.

El tiempo me quedó corto y me quedé con ganas de un plato paceño sin carne o una salteña de queso, pero las oportunidades para regresar serán infinitas.

Ante todo, espero que este post te sirva para guiarte en tu alimentación vegetariana durante tu estadía en La Paz y si sos carnívoro, dale una oportunidad a estas delicias que estoy seguro que no te van a defraudar.